2 septiembre 2026 - 19:35
fuente: Abna24
¿Por qué Dios creó al ser humano?

El islam sostiene, en sus planteamientos generales y fundamentales sobre el ser humano y el universo, que todo en este mundo fue creado para el hombre, sometido a su mandato y puesto al servicio de sus intereses. El origen de toda existencia es Dios, y el retorno de todo es hacia Él. El propósito de la creación del ser humano es ser un signo de la esencia pura de Dios y cultivar en él las virtudes más elevadas de la humanidad. El objetivo del envío de los profetas es establecer los principios de la justicia, educar e instruir a la humanidad y salvarla del extravío, además de guiarla de las tinieblas del pecado hacia la luz de la fe. Todos los seres humanos, después de la muerte, regresarán a la vida el Día de la Resurrección y verán el resultado de sus buenas y malas acciones.

Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): Cada una de las religiones y confesiones del mundo posee, desde el punto de vista de sus enseñanzas religiosas y de lo que podría llamarse su escuela particular de pensamiento y espiritualidad, un rostro propio que se manifiesta ante el ser humano en los primeros encuentros. Este rostro general y global de la religión puede enseñarnos muchas cosas y sirve de guía para evaluar dicha religión y comprender el resto de su contenido.

Por «rostro de la religión» se entiende precisamente la concepción general que esa religión tiene sobre cuestiones como el propósito de la creación del universo, el sentido de la creación del ser humano, el objetivo del envío de los profetas, el destino del hombre después de la muerte, el camino hacia la verdadera felicidad y la naturaleza de las relaciones humanas en la vida social, así como la interpretación que ofrece de estos temas. Es evidente que esta concepción general aclara el rumbo de la religión en las cuestiones más particulares.

Aquí examinaremos, en primer lugar, el rostro fundamental del islam respecto a estos temas. Los textos primordiales del islam (los versículos del Sagrado Corán) dicen lo siguiente al respecto:

  1. Todo en este mundo fue creado para el ser humano, sometido a su mandato y puesto al servicio de sus intereses:

ـ «أَلَمْ تَرَوْا أَنَّ اللهَ سَخَّرَ لَکُمْ مَا فِی السَّمَـوَاتِ وَ مَا فِی الاَرْضِ» (1)
ـ «وَ سَخَّرَ لَکُمُ الشَّمْسَ وَ الْقَمَرَ دَائِبَیْنِ» (2)
ـ «وَ سخَّرَ لَکُمُ الَّیْلَ وَ النَّهَارَ» (3)
ـ «وَ هُوَ الَّذِی سَخَّرَ الْبَحْرَ» (4)
ـ «وَ سَخَّرَ لَکُمُ الاَنْهَارَ» (5)
ـ «وَ سَخَّرَ لَکُمُ الْفُلْکَ لِتَجْرِیَ فِی الْبَحْرِ بِأَمْرِهِ» (6)

De este modo, el mayor valor y dignidad pertenecen al ser humano, y todos los seres de este mundo fueron creados para él.

  1. El origen de la existencia de todo es Dios, y el retorno de todo es también hacia Él. En otras palabras, todo se dirige hacia ese Ser perfecto e infinito en todos los aspectos: «وَ هُوَ خَلَقَکُمْ أَوَّلَ مَرَّة وَ إِلَیْهِ تُرْجَعُونَ» (7).
  2. El propósito de la creación del ser humano fue que este fuera un signo de aquella esencia pura que es la fuente de todos los atributos de perfección. El Corán, al narrar la historia de la creación del ser humano, dice primero: «إِنِّی جَاعِلٌ فِی الاَرْضِ خَلِیفَةً» (8), y luego relata la historia de la creación del ser humano, la enseñanza de las realidades de los seres (el conocimiento de los nombres), su transmisión a los ángeles y el reconocimiento por parte de estos de su incapacidad frente al conocimiento del ser humano. Además de esto, el Corán presenta el cultivo de las virtudes elevadas de la humanidad como otro propósito de la creación del ser humano, y describe al «ser humano perfecto» como siervo de Dios: «وَ مَا خَلَقْتُ الْجِنَّ وَ الاِنْسَ إِلاَّ لِیَعْبُدُونِ» (9). De este modo, señala que el objetivo es la formación del ser humano perfecto (el siervo de Dios).

El Corán expone los atributos de los siervos de Dios y del ser humano perfecto en doce versículos de la sura Al-Furqán (10), cuyo contenido es el siguiente:

«Los siervos especiales de Dios son aquellos que caminan por la tierra con humildad y sin soberbia; que, ante las palabras necias, no responden con violencia, sino con bondad; que se postran ante Dios y se levantan a orar ante Él; que temen Su castigo y, por ello, vigilan sus propios actos. Dan y hacen caridad en el camino de Dios, sin caer en el derroche ni en la avaricia. Jamás atribuyen semejantes a Dios ni derraman la sangre de los inocentes. No manchan su pureza y castidad, y si cometen un pecado, se arrepienten y regresan a Dios, compensando su mala acción con una obra buena y virtuosa.

Nunca asisten a reuniones vanas y pasan con dignidad junto a lo frívolo y falso. Ante las palabras de Dios y Sus signos en todo el universo, no son como ciegos ni sordos. Prestan especial atención a la rectitud de su familia y piden a Dios que les conceda esposas e hijos puros y dignos que sean el consuelo de sus ojos. Buscan la grandeza y el honor en la piedad, y piden a Dios que los haga guías y modelo para los piadosos». La lógica del islam en esta parte de los versículos mencionados queda así claramente de manifiesto.

  1. Según el islam, el objetivo del envío de los profetas es varias cosas:

a) Establecer los principios de la justicia: «لَقَدْ أَرْسَلْنَا رُسُلَنَا بِالْبَیِّنَاتِ وَ أَنْزَلْنَا مَعَهُمُ الْکِتَابَ وَ الْمِیزَانَ لِیَقُومَ النَّاسُ بِالْقِسْطِ» (11).

b) La formación y la educación, es decir, la instrucción y enseñanza, y la salvación del extravío: «هُوَ الَّذِی بَعَثَ فِی الاُمِّیِّینَ رَسُولاً مِنْهُمْ یَتْلُوا عَلَیْهِمْ ءَایَاتِهِ وَ یُزَکِّیهِمْ وَ یُعَلِّمُهُمُ الْکِتَابَ وَ الْحِکْمَةَ وَ إِنْ کَانُوا مِنْ قَبْلُ لَفِی ضَلاَل مُبِین» (12).

c) Guiar de las tinieblas del pecado hacia la luz de la fe, la verdad y la obediencia: «کِتَابٌ أَنْزَلْنَاهُ إِلَیْکَ لِتُخْرِجَ النَّاسَ مِنَ الظُّلُمَاتِ إِلَی النُّورِ» (13).

d) Otorgar a los seres humanos vida y existencia espiritual: «یَا أَیُّهَا الَّذِینَ ءَامَنُوا اسْتَجِیبُوا لِلَّهِ وَ لِلرَّسُولِ إِذَا دَعَاکُمْ لِمَا یُحْیِیکُمْ» (14).

  1. Todos los seres humanos, después de la muerte, regresarán a la vida el Día de la Resurrección y verán el resultado de lo bueno y lo malo que hayan hecho: «فَمَن یَعْمَلْ مِثْقَالَ ذَرَّة خَیْراً یَرَهُ * وَ مَنْ یَعْمَلْ مِثْقَالَ ذَرَّة شَرّاً یَرَهُ» (15). De este modo, ni el menor átomo de sus buenas o malas acciones se perderá, y cada uno verá su recompensa. Sus propios miembros corporales, e incluso la tierra sobre la que ha vivido, serán testigos de sus actos: «اَلْیَوْمَ نَخْتِمُ عَلَی أَفْوَاهِهِمْ وَ تُکَلِّمُنَا أَیْدِیهِمْ وَ تَشْهَدُ أَرْجُلُهُم بِمَا کَانُوا یَکْسِبُونَ» (16). «یَوْمَئِذٍ تُحَدِّثُ أَخْبَارَهَا * بِأَنَّ رَبَّکَ أَوْحَی لَهَا» (17).

El destino de cada persona está en sus propias manos, y cada uno queda cautivo de sus propios actos: «کُلُّ نَفْس بِمَا کَسَبَتْ رَهِینَةٌ» (18), y solo mediante su propio esfuerzo alcanza su condición.

Dios ha guiado a todos, y son los seres humanos quienes eligen, por su propia voluntad, el camino bueno o el malo: «إِنَّا هَدَیْنَاهُ السَّبِیلَ إِمَّا شَاکِراً وَ إِمَّا کَفُوراً» (19).

Nadie nace pecador de su madre, y todos llegan a este mundo puros y con la naturaleza innata de la fe.

Nadie es castigado por el pecado de otro: «وَ لاَتَزِرُ وَازِرَةٌ وِزْرَ أُخْرَی» (20), y la intercesión no es posible sino con el permiso de Dios: «مَنْ ذَاالَّذِی یَشْفَعُ عِنْدَهُ إِلاَّ بِإِذْنِهِ» (21).

Este ha sido un panorama general del rostro del islam respecto a las cuestiones mencionadas (22).

Notas:

(1). Traducción: «¿Acaso no habéis visto que Dios ha puesto a vuestro servicio cuanto hay en los cielos y en la tierra?». (Sura Luqmán, 31:20)

(2). Traducción: «Y sometió a vuestro servicio el sol y la luna [que se mueven con un orden constante]». (Sura Ibrahim, 14:33)

(3). Traducción: «Y sometió a vuestro servicio la noche y el día». (Sura Ibrahim, 14:33)

(4). Traducción: «Él es quien sometió a vuestro servicio el mar». (Sura An-Nahl, 16:14)

(5). Traducción: «Y sometió a vuestro servicio los ríos». (Sura Ibrahim, 14:32)

(6). Traducción: «Y sometió a vuestro servicio las naves, para que surquen el mar por Su orden». (Sura Ibrahim, 14:32)

(7). Traducción: «Y Él os creó por primera vez, y hacia Él seréis devueltos». (Sura Fussilat, 41:21)

(8). Traducción: «Voy a poner en la tierra un sucesor». (Sura Al-Báqara, 2:30)

(9). Traducción: «No he creado a los yinn y a los hombres sino para que Me adoren [y a través de ello alcancen la perfección y se acerquen a Mí]». (Sura Adh-Dhariyat, 51:56)

(10). Sura Al-Furqán, versículos 63-74.

(11). Traducción: «Enviamos a Nuestros mensajeros con pruebas claras y descendimos con ellos el Libro y la Balanza [para distinguir la verdad de la falsedad y establecer leyes justas], para que los hombres se levantaran con equidad». (Sura Al-Hadid, 57:25)

(12). Traducción: «Él es quien envió, entre un pueblo iletrado, a un mensajero de entre ellos mismos, que les recita Sus versículos, los purifica y les enseña el Libro [el Corán] y la sabiduría, aunque antes se encontraban en un extravío evidente». (Sura Al-Yumu'a, 62:2)

(13). Traducción: «[Este] es un Libro que hemos hecho descender sobre ti, para que saques a los hombres de las tinieblas [de la idolatría, la opresión y la ignorancia] hacia la luz [de la fe, la justicia y el conocimiento]». (Sura Ibrahim, 14:1)

(14). Traducción: «¡Oh, los que creéis! Responded al llamado de Dios y del Mensajero cuando os convoquen hacia aquello que os da vida». (Sura Al-Anfal, 8:24)

(15). Traducción: «Quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá; y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, también lo verá». (Sura Az-Zalzalah, 99:7-8)

(16). Traducción: «Hoy sellaremos sus bocas; sus manos Nos hablarán y sus pies darán testimonio de lo que solían hacer». (Sura Ya-Sin, 36:65)

(17). Traducción: «Ese día, la tierra relatará todas sus noticias, porque tu Señor se lo habrá inspirado». (Sura Az-Zalzalah, 99:4-5)

(18). Traducción: «Toda alma es rehén de lo que ha obtenido». (Sura Al-Muddaththir, 74:38)

(19). Traducción: «Le mostramos el camino, sea agradecido [y lo acepte] o ingrato». (Sura Al-Insán, 76:3)

(20). Traducción: «Ningún pecador cargará con el pecado de otro». (Sura Fátir, 35:18)

(21). Traducción: «¿Quién podrá interceder ante Él, sino con Su permiso?». (Sura Al-Báqara, 2:255)

(22). Recopilado del libro: El cristianismo en el mundo actual, de Náser Makárem Shirazi, Escuela del Imam Amir al-Mu'minin Alí ibn Abi Tálib (P), Qom, 2011-2012, primera edición, p. 67.

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